Vincenzo Mauceri Bonannon
La publicación "El Mundo pintoresco" de 1859 nos ofrece un amplio reportaje sobre este prestidigitador italiano:
"Vincenzo Mauceri Bonanno, nació en Siracusa ((Italia)) en setiembre de 1826. (...)
En 1830, época en que Bonanno seguía sus estudios en la carrera de la jurisprudencia, vióse obligado por motivos políticos a abandonarla, después de continuos afanes, desde el año de 1844.
Y después, también, de varias vicisitudes en su propio país, creó él mismo una escuela, en la cual se consagró al estudio de su arte, por simple recreo y por el notable y profundo amor que le arrastraba en pos de tan difíciles trabajos.
En toda la Sicilia, en Malta, en África, en el Oriente y en Italia , consiguió el objeto que se había propuesto; es decir, el renombre de una gloria, tan justa como digna; y lo mismo en la imperial corle de Viena, en Milán, en Turin, en París, etc. etc. En Londres y en otras grandes capitales, ha causado una profunda admiración.
Creemos que tan luego como abandone la Corte, dará algunas funciones a su paso por varias capitales de Andalucía.((España))"
La misma publicación hace una descripción de parte de su actuación en Madrid, España:
El público de Madrid acaba de aplaudir y dispensar la más franca y cordial acogida en el teatro del Príncipe, al simpático y notable prestidigitador Vincenzo Mauceri Bonanno.
No podemos menos de consagrar unas cuantas líneas en nuestro periódico a quien tan agradables momentos nos ha proporcionado con los recursos de su arte y de su inteligencia.
El Sr. Bonanno, cuya celebridad europea, en nada desmerece a la del memorable Bosco, de paso por la Corte, quiso dejar en ella un, agradable recuerdo, que ha conseguido sin esfuerzo alguno.
Le hemos visto en las diferentes veces que se ha presentado en la escena, ejecutar con suma limpieza y no menos maestría, algunos juegos de muy buen efecto, y que arrancaron al público prolongadísimos y repetidos aplausos.
A pesar del escaso conocimiento que tiene de nuestra lengua, el Sr. Bonanno en su modo de producirse, al dirigir al público su palabra, ejercerlas mas grandes simpatías.
En el difícil juego, El Jardín de Armila , vímosle extraer del tallo de un pequeño ramillete una porción de huevos, cuyo volumen parecía imposible estuviese contenido en tan estrechos limites; y esto repetimos, con una limpieza y maestría tales, que dejaron altamente satisfecho al ilustrado público madrileño.
En el Oráculo de Delfo, el Postillón, Todo se puede, y otra porción de juegos que nos abstenemos de enumerar, ha estado felicísimo el Sr. Bonnano, y con razón podemos decir que es un digno competidor del memorable Macallister.
Pero lo que mas excitó el entusiasmo del público, arrancándole prolongadísimos aplausos, ha sido que, al escoger uno de los espectadores, entre varias épocas memorables de la historia, el año de 1839, cargó el Sr. Bonanno una pistola con el papel en que estaba escrito el referido año, y disparando al aire, aparecieron escritas en un pañuelo en grandes caracteres, las siguientes palabras: Independencia de Italia.
Réstanos decir, que este pañuelo, que había pedido a una señora anteriormente, fuera quemado a la vista del público y desapareciera de una manera inconcebible."
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