Pietro D'Amico
Pietro D’Amico fue un conocido magnetizador, hipnotizador, italiano, originario de Boloña, que había escrito algunos tratados sobre su especialidad.
A comienzos de 1880 llegó a México.
En los avisos publicitarios aparecidos en los diarios antes de la primera función, programada en el Teatro Nacional, se destacaba que las demostraciones estaban especialmente dirigidas a los profesionales. Así, en un aviso impreso, leemos que la función “es dedicada a cada una de las clases sociales y con particularidad á los médicos, para que juzguen los hechos de la realidad”.
En los mismos anuncios se dejaba en claro que D’Amico trabajaba con la colaboración de un médico español, José Calero, cuya esposa Juana (o Giovanna) oficiaba de sonámbula en los espectáculos.
Una de las crónicas dice:
“el sr. D’Amico clavó en los brazos de la señora enormes alfileres que atravesando por completo ambos biceps, no hicieron brotar sin embargo una gota de sangre”. El mismo cronista concluía al respecto que “Los médicos habían rendido testimonio de la evidencia, el público estaba vencido, el triunfo fue completo”. Señalando que el magnetizador había manifestado su interés en ofrecer una función especial, exclusivamente dedicada a los científicos, el periodista concluía que sería de lamentar que los médicos se comportaran como los ignorantes “que juzgan las cosas sin conocerlas”
D'Amico aprovecha las declaraciones en la prensa de los médicos para anunciar sus cursos de magnetismo. Decía estar dispuesto a dar “lecciones privadas con toda clase de garantías, comenzando por ésta: que las personas magnetizadas sean de la absoluta confianza del experimentador”. Si al cabo de las clases no eran capaces de reproducir por sí mismos las experiencias, D’Amico se comprometía a no cobrarles por la enseñanza impartida.
El 16 de marzo de 1880, se publicaba en el diario "La voz de México" la siguiente carta, firmada por el Dr. Rafael J. de Mieraulyok, dice los siguiente:
"DESAFÍO (...) Mexico, Marzo 14 de 1880.- Señor Pietro d'Amico (...) He tenido el placer de asistir a la primera sesión de magnetismo que vd. anunció al público, y me comprometo a verificar todos los fenómenos que vd. presentó, sin necesidad de provocar el estado de soñolencia, y escogiendo personas que nunca hayan sido sonámbulas, ni yo magnetizador.
Es una cuestión de arte y me comprometo a presentar perfeccionado los trabajaos que vimos el jueves en la noche."
Termina apostando mil pesos. No se tiene conocimiento si el desafío fue aceptado, ya que no se vuelve a mencionar en la prensa.
Referencia
- Vallejo Mauro Sebastián . Magnetizadores, ilusionistas y médicos. Una aproximación a la historia del hipnotismo en México, 1880-1900. Trashumante. Revista Americana de Historia Social [en linea]. 2015, (5), 200-219[fecha de Consulta 11 de Diciembre de 2023]. ISSN: 2322-9381. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=455644905010