La serenidad del mago

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"La serenidad del prestidigitador", fue un artículo publicado en el diario "Gráfico" de Puerto Rico, de fecha 28 de febrero de 1914:

"La serenidad de un prestidigitador.

La revista inglesa “Tit Bits” refiere un hecho interesante, del que fue protagonista el famoso prestidigitador Andersón.

Este ilusionista había alcanzado uno de su más ruidosos éxitos, haciéndose apuntar con un fusil y cogiendo al aire el proyectil al efectuar el disparo. Un espectador cualquiera cargaba el fusil, después de haber señalado la bala, y Andersón esperaba sereno y sonriente el disparo.

Ocurrió una noche en Londres que un aficionado al ilusionismo, que se perdía de vista, quiso cargar él mismo el fusil. Conocía el truco de Andersón. Este, después de cargado el fusil, sondeaba el cañón con una baqueta, diz que para asegurarse de la posición del proyectil, aunque, en realidad, lo que hacía era extraerlo de una manera habilísima.

El “dilettanti”, que conocía el “truco”, se opuso, como era natural, á que Andersón sondeara el cañón. El profesor no insistió. Subió al escenario, y volviéndose hacia el avisado espectador, le dijo con perfecta calma:

—¡Apunte bien y dispare!

El espectador vacilaba, sabiendo que, el fusil estaba, efectivamente, cargado.

—¡Dispare! repitió el profesor.—¡ Animo!

No se decidió el otro, y bajó el arma, diciendo que disparara otro.

Un segundo espectador se hizo cargo entonces del fusil, y no se opuso a que el ilusionista lo sondeara.

Andersón dirigióse al público, después de efectuado el disparo de costumbre, y dijo:

—Señoras y señores: La persona que renunció a disparar conocía mi trampa, y por esto no disparó. Si hubiese disparado, seguramente no tendría yo ahora el honor de dirigiros la palabra."