Consejos para jóvenes magos

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Este artículo está extraído del libro “Consejos para jóvenes magos”, páginas de la 5 a la 8.

© De la traducción al castellano: F. Javier Varea - Marzo de 2018

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Título original: Hints to young conjurer - Autor: Oswald williams - Idioma: Inglés - Publicado por: The London Magical Co. Año de impresión: 1919


CONSEJOS PARA JÓVENES MAGOS

por Oswald Williams

Entremos de lleno en materia. ¿Quiere aprender magia? ¿Quiere que la magia sea un hobby para usted?

Ha realizado una buena elección, ya que su realización le causará satisfacción y el placer de hacerlo en público, puede estar seguro de que la magia será un pasatiempo muy interesante. Un estudio de este arte sacará su yo interior, agudizará su mente, y proporcionará material interminable para su intelecto.

Dudo de que haya otra afición que rinda tanto placer a un precio tan pequeño. No hablo del costo en tiempo que le dedicará, porque si realmente le gusta, no le preocupará lo que le tenga que dedicarle. La magia es una manía ideal para el hombre solitario, porque mientras está desarrollando su conocimiento no necesitará ninguna ayuda exterior. Puede trabajar y divertirse. La magia es también un pasatiempo ideal para la persona con muchos amigos, ya que cuanto más amigos tenga un mago, más a menudo se le pedirá que les divierta con una actuación, y el placer que reciba no será menor que el que él mismo les está proporcionando a otros.

El estudio de la magia puede realizarse en cualquier sitio – en un autobús, mientras camina por la calle, o descansa a la orilla del mar. Aunque, por supuesto, parte de este estudio deberá hacerlo en la intimidad de su propia habitación, pero otra gran parte podrá hacerlo en cualquier lugar, en cualquier momento, y sin ningún material.

Permítame empezar aclarando algunas creencias populares, pero totalmente erróneas, sobre el estudio del ilusionismo. La magia no requiere necesariamente que el estudiante deba aprender a realizar complejos movimientos con sus dedos o manos. En cuanto a la destreza manual, muchos trucos se pueden aprender en apenas cinco minutos, pero casi con toda probabilidad la capacidad de presentar ese truco de tal manera que parezca casi un milagro no se podrá adquirir ni en cinco años.

El viejo dicho “la rapidez de la mano engaña al ojo” es pura basura. Olvídese de que alguna vez lo escuchó. Usted no puede hacer con su mano ningún movimiento tan rápidamente que el ojo no sea capaz de captarlo.

Cuando un prestidigitador no quiere que el público vea algunos de sus movimientos, los engaña de otras maneras. La manera más usual es gracias a la misdirection. El prestidigitador dirigirá la atención de la audiencia lejos de lo que realmente está haciendo, y lo hará, bien por sus movimientos, por su discurso o por sus gestos. Hablaremos de este asunto más adelante.

Otro error comúnmente admitido es que el mago solo puede realizar su juegos si los compra. La gente piensa que usted simplemente tiene que adquirir un juego en una tienda especializada, y - ¡He aquí! - ya es prestidigitador.

Eso es un gran error. Muchos de los mejores secretos han dejado de serlo, porque lo principios generales del ilusionismo son bastante conocidos, incluso para el público en general.

Ese conocimiento no disminuye la fascinación de ver una buena actuación. Si usted está actuando ante una audiencia inteligente – y, por lo general, cuanto más inteligente sea la audiencia, más sincero será su agradecimiento – puede estar seguro de que una gran parte de ello serán capaces de razonar por sí mismo como pudo realizar algunos de sus trucos. Las personas inteligentes saben muy bien que no está realizando milagros.

Lo que usted, el prestidigitador, tiene que hacer es evitar que esas personas sepan exactamente como hacer posible lo imposible. No estoy sugiriendo que puedan llegar a conocer exactamente el secreto, pero tenga en cuenta que no les será difícil sacar sus propias conclusiones si le ponemos un dos al lado de otro dos.

Por ejemplo, si doy dieciocho cartas a un hombre y le pido que las guarde en su bolsillo, y le doy doce cartas a otro hombre y hago que cinco cartas pasen mágicamente del primero al segundo, no necesita mucha inteligencia para suponer de que el cambio se ha realizado de alguna manera antes de que cada uno de ellos guardaran sus cartas en el bolsillo.

Habiendo llegado a esta conclusión sus espectadores inteligentes pondrán sus memorias a trabajar y tratarán de recordar todos los pasos que se han dado antes de que esos hombres guardaran las cartas en sus respectivos bolsillos. Sus memorias probablemente fallarán en ese punto; De hecho, es su obligación, como prestidigitador, provocar que la memoria de los espectadores falle.

No atribuya demasiada importancia a los llamados secretos de los trucos. El mero conocimiento de cómo se hace un juego no te ayudará mucho en el camino; Con ello no tendrá el conocimiento necesario para hacerlo. Ese tipo de conocimiento es adquirido por la experiencia práctica.

Pero basta de teoría. Usted está ansioso por convertirse en un prestidigitador. Quieres comenzar. Muy bien, comencemos. Elija cualquier truco que se le venga a la cabeza y estúdielo. No importa mucho el que sea, siempre y cuando su realización no exija una gran cantidad de destreza. El más fácil de los truco será el más idóneo para comenzar.

No olvide que un prestidigitador es un hombre que aparentemente rompe algunas leyes de la naturaleza. Realmente no realiza milagros, por supuesto, pero es la impresión que debe de producir en las mentes de su público. No importa mucho cómo lo produzca mientras la impresión esté ahí cuando el truco haya terminado.

Muy bien. Supongamos que ha comenzado su carrera de mago aprendiendo un truco fácil y mecánico, un truco que "funciona". Podría sentirse inclinado a pensar: "Ese truco no engañará a nadie; Es tan fácil." Bueno, un truco de ese tipo tiene sus limitaciones, por supuesto, y deberá tener en cuenta estas limitaciones.

Su tarea es obtener el máximo efecto posible del truco, hacerlo tal y como ha aprendido el secreto puede ser algo bastante simple, apto sólo para engañar a un niño pequeño.

No importa si es así, pero hágalo de modo que el niño sea realmente engañado.

Con la compra del primer truco es seguro que continuará comprando muchos otros, si usted tiene el verdadero amor por la magia dentro. Aquí una palabra de advertencia es necesaria, incluso si el dinero es algo que no le preocupe.

Al comprar una serie de trucos puede caer en el error muy común de los magos jóvenes.

Me refiero a la equivocación de aprender a medias un montón de trucos en lugar de aprender a hacer unos cuantos trucos bien. (…)